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La Idea

Habito un mundo complicado, como el tuyo, como el de todo el mundo. El mío existe Aquí y “Allá afuera”. Entre Literatura y ciencia. Con mi lengua materna y a veces con La Otra. Intento comprenderlo pero a veces, simplemente me permito Ser. | The world I inhabit is a complicated one, like yours probably is, like everyone’s. Mine exists Here as well as “Out there”. Between Science and Literature. With my mother tongue and sometimes with the Other. While I attempt to understand it, sometimes, I simply allow myself to Be.

Veamos … Iris Mónica Vargas es un ser humano nacido y crecido en Puerto Rico, acompañada en la vida por una madre estricta, tímida y a veces triste, un ser humano talentoso y maravilloso que siempre siguió buscándose a sí misma hasta encontrar su Fuerza, e hizo siempre todo lo posible para cuidar de ella (el primer gesto de empatía que conoció en su vida provino de su madre); un padre imposiblemente creativo, hiperactivo e ingenioso, que hablaba demasiado alto y siempre estuvo ahí cuando lo necesitabas; un hermano brillante y divertido, a quien ella adora; y una Abuelita que le ya dejado, como legado, el significado verdadero de la ternura, el amor incondicional y la empatía hacia los demás seres humanos.

Esta peculiar criatura de alegres rizos creció en el Barrio Bajuras, en el pueblo de Vega Alta, un lugar de importancia en su corazón, y que jamás olvida porque es el origen de quien es. No importa a dónde vaya o dónde esté, permanece siempre a su lado la gente hermosa que conoció allí, los niños con quienes compartía juegos, las casas cuyo interior conocía de memoria, las aventuras en aquel árbol desde donde podía observar el universo entero, el auto que alguien encendió una vez en fuego, las excursiones al cine del pueblo (un espacio con una sola sala), el aroma de la tierra después de la lluvia, el sonido de las gotas sobre el techo de zinc, la enorme y gigantesca luna que tanto le asustaba. Todo eso que sigue aquí, llenando su espíritu de magia.

AMA, ADORA aprender, descubrir, explorar todo a su alrededor, como si su cerebro se expandiera físicamente, literalmente, cada vez que se sumerge en algo que desconoce. Una sensación de alegría pura.

La Literatura (Poesía, Cuentos cortos, Ensayos) y la Ciencia (Medicina, Astronomía)—Qué terrible mezcla, dirían algunos, pero son tan complementarios en la mente de esta criatura. Son el par perfecto: juntos es como crean belleza. Y le han traído alegrías y satisfacción a granel, profesionalmente, intelectualmente y espiritualmente.

Se siente muy orgullosa, y celebra, también, lo que en ella es una Mujer. Porque aunque ella se sepa a sí misma Ser Humano, el mundo insiste a veces que hay otros quienes no la ven de esa manera. Entonces, planta los pies con mucha fuerza y se pone de pie como todas la mujeres: formidablemente sobre los hombros de todas esas seres humanos valientes, brillantes y visionarias que con el ejemplo de sus vidas cuidaron sus sueños y jamás dejaron de soñar hasta ver realizadas y completas sus aspiraciones más altas: Aquello que saben que serán porque está claro en sus huesos y en cada una de las células de su cuerpo. Lo son. Ya lo saben.

Esa niñita confía en su inteligencia pero sabe bien que hay mucho que aún debe conocer y aprender. Entonces, cuando no sabe o no entiende algo, pregunta. Se esfuerza hasta que aprende lo que tiene que aprender y lo aprende bien. Siempre. No importa cuánto tiempo le tome .

Puede que en ocasiones lo olvide, pero esta criatura sabe que lo que importa es el viaje en sí mismo, todas esas experiencias recogidas a lo largo del camino. Los exploradores, jamás se cansan de buscar dentro de sí mismas, o de interrogar al mundo alrededor. Disfrutan el momento. Así es como han de caminar, mirando hacia adelante.

Conoce su valor como ser humano. Ha aprendido, a través de experiencias, tragedias y vicisitudes, que es imprescindible tenerse compasión a sí misma, respetarse a sí misma, a su organismo interno, así como también a los demás, y a la naturaleza.

Es feliz cuando lee un libro, cuando escribe, cuando compone un poema. Es feliz estudiando, abrazando un árbol, can-tan-do, trabajando, dibujando, pintando o ayudando a alguna persona. Es feliz cuando explica algún concepto de Ciencia, o algo nuevo que recién haya aprendido (algo que le haya hecho sentir emocionada intelectualmente) a alguien que tenga interés en aprenderlo junto a ella. Es feliz caminando entre la naturaleza, interrogando al universo o interrogando al Universo junto a alguien que sienta igual curiosidad por el mundo. Es feliz cuando lee historias de buenas noches a sus dos graciosos y diminutos humanos, cuando estudia otras culturas, cuando crea algo nuevo (o cuando le parece que así es), cuando se permite sentir el aroma de las flores, y cuando lee bajo la sombra de un árbol.

Las cosas que más le importan: aprender (¿ya lo mencionamos antes?), la amabilidad, los actos de ternura y de humanidad. No importa cuán pequeño, un acto de amabilidad nunca falla en recordarle el potencial del ser humano.

Cree en los seres humanos, (a la Walt Whitman, ese nivel—al menos muchas veces) y sabe bien que no importa su lugar de origen, su credo religioso, y, en especial, el color de su piel o su cultura: sabe que somos iguales y que merecemos igual grado de libertad, igual magnitud de respeto, dignidad y justicia—no sólo de parte de los demás seres humanos por separado, sino también de parte del colectivo de seres humanos que conforma nuestras instituciones sociales (de educación, de Salud) y políticas. Son estos colectivos de seres humanos los que, con su comportamiento, reflejan siempre todos esos prejuicios susurrados, casi nunca revisados —perpetuados ciegamente— y que impactan directamente el bienestar y la Salud de nuestras comunidades. Y, por tanto, dicen mucho sobre los valores subyacentes en nuestra sociedad, y, tal vez, también, sobre nuestro futuro.

Esta es una foto de cuando tenía cuatro o cinco años: una criatura de rizos en todo su esplendor natural. No necesitamos volver en el tiempo para asegurarle que todo va a estar bien. Ella lo sabe. Ella sabe que, no importa las circunstancias, SIEMPRE se puede encontrar cómo estar bien. De una manera o de otra. (Querid@ lectora/lector: la perspectiva lo es TODO.)

Algunas veces siento que me gustaría abrazarla, y formularle preguntas tan sólo para ver qué se le ocurre o qué es lo que puede ver desde su árbol en el mundo, así, con su babero a cuadros rojo y blanco, y su discreto descaro de comerse las uñas. Su “bigüil” de Hombre Araña (en puertorriqueño, bigüil significa “Big Wheel”). La recuerdo como la continuidad de aquella magia.

De modo que, Alerta: a todos esos Niños y Niñas que puedan encontrarse leyendo esto ahora mismo, quisiéramos decirle esto: No importa de dónde eres, ni qué edad tengas, no importa siquiera lo que haya pasado en tu vida, lo que alguien te haya hecho. Regresa, aunque sea por un instante, aunque sea un poco, a la versión bigüil de ti mism@. Interrógale, escúchale, recuerda lo que habías olvidado. El remedio nunca falla en devolverte la magia del mundo, en colocarte los pies, aunque sea por un momento breve, sobre la refrescante piel de la tierra, o regresarte a Fantasia.

¿Libros? La última caricia, y El libro azul pueden encontrarse aquí.

Acaba de terminar su tercer trabajo de poesía, El día en que dejamos la tierra, y se encuentra trabajando en algunos otros manuscritos —un libro de cuentos cortos, uno de no ficción, y otro de poesía que todavía no alcanza a funcionar. Así es, ¿no? Tú y yo seguimos trabajando. Seguimos intentando con toda nuestra pasión y dedicación. Siguimos re-inventándonos. Nunca olvidando crear y vivir momentos de mucho significado, mientras nos sea posible.

Firmes en nuestro empeño.

Una versión formal ( y más —eso es una promesa) de todo esto, puede encontrarse aquí: (1–antiCV).

Iris Mónica Vargas

All Rights Reserved: Iris Mónica Vargas©2021

Let’s see now… Iris Mónica is a human being born in Puerto Rico alongside a shy yet stern, often sad mom, talented and wonderful, who was always kept searching for herself and found her strength, and did everything she could to care for her (the first act of kindness and empathy she ever knew came from her mother); an impossibly creative, hyper, and resourceful dad who spoke too loud but was always reliable and filled with inspiration; a sibling who is brilliant and fun and whom she adores; and an Abuelita who left as her gift –through example in actions and words– the meaning of tenderness, unconditional love and empathy toward other human beings.

This weird and quirky little girl grew up in the town of Vega Alta in Barrio Bajuras, a place she holds dear in her heart and never forgets; the origin of who she is. No matter where she goes, the beautiful people she met there, the kids with whom she played, the houses she knew by heart, the adventures up the tree from which she could see the entire universe, the passion fruit, the cars on fire, the pet monkeys, the excursions to the movie theater, the smell of the soil after the rain, the sound of raindrops when they landed on the zinc roof, the giant moon that scared her, they are all with her, filling her up with magic.

This little creature LOVES –ADORES– to learn, to discover and to explore everything around her, as though her brain were physically expanding every time she delves into something new that she did not know before. A sensation of pure bliss.

Literature (Poetry, Short Stories, Essays) and Science (Medicine, Astronomy) —what a terribly weird mix, some would say, but they are so right for each other, in this little girl’s mind. They are the perfect pair: together is how they make beauty. And they have brought her much joy and satisfaction, professionally, intellectually and spiritually.

This little girl feels very proud of, and celebrates, being a Woman. She stands, like all women do, formidably tall in the shoulders of all of those brave, valiant, brilliant women before her who have taken care of their own dreams and never stopped thinking, doing, dreaming until they fulfilled their aspirations — what they know they will become because they can feel it in their bones, in every cell of their bodies. They already ARE. They know it.

She is very smart, yet she understands that she doesn’t know everything (there is always a lot to learn, a lot to explore), so when she doesn’t know something, she asks. She pushes herself until she learns what she has to learn, and learns it well. Always. No matter how long it takes.

Though she may, at times, forget, she knows what matters is the Journey itself, all those life experiences gathered along the way. Explorers never fail to question, to interrogate themselves and the world around them, to enjoy the moment. It’s how they move forward.

This little girl knows her value as a human being. She has learned, through experiences and hardship, to be compassionate toward herself, and she respects herself as much as she respects others, and nature.

She is happiest when she is reading a book, writing, composing a poem, studying, hugging a tree, singing, working, drawing, helping a person, explaining science (or something she’s read recently that has been intellectually exciting) to somebody who is interested in listening, walking in nature, interrogating the universe and/or interrogating the universe with someone who is equally curious about the world, reading bedtime stories to her funny tiny human creatures, studying about other cultures, creating something new, allowing herself to feel the aroma of a flower, and reading under the canopy of a tree.

Things that she cares deeply about: learning (did I say that already?), and kindness. However small an act of kindness is, it never fails to renew her faith in humanity’s potential.

She believes that human beings, wherever they are from, whatever their religious beliefs might be, and especially whatever the color of their skin, are Equal and deserve equal degree of freedom, equal magnitude of respect, dignity and justice –not only from other fellow human beings but also from our social (educational, health) and political institutions, which always reflect all those unsaid, seldom revised conventions –often blindly brought forward– that directly impact the wellbeing and health of our communities, and thus, unequivocally, say a lot about the underlying values of our society, and perhaps even our future.

This is a photo of her when she was four or five years-old: a curly-haired creature in all its natural splendor. Nobody needs to go back in time to tell her that everything is going to be just fine because that little girl KNOWS it will be. She knows that, no matter what, it ALWAYS is. One way or another. (Dear Reader, perspective is everything.)

Sometimes, I feel like hugging her, like asking her questions just to hear what she comes up with from her perspective of the world. What with her red-and-white little checkered bib, her nail-bitting inconspicuous sassiness, and her Spider-man “bigüil” (that’s Big Wheel in Puerto Rican), she reminds me of the continuity of magic.

By the way: To all those former little girls and little boys who might find themselves reading this, we’d like to tell you this: No matter where you’re from or how old you are, no matter what has happened in your life, no matter what anybody has done to you, go back, even if just a little bit, or just for a little while, to those bigüil versions of yourselves— interrogate them, listen to them, they never fail to bring some magic back into the world, helping you to put your feet back on the nice, cool skin of the earth, and your brain back to Fantasia. (Oh, yes. You probably guessed it by now, Dear reader: she does have faith in the kindness of humanity, a bit á la Walt Whitman in Song of the Open Road [that level –well, many times, anyway].

Books? La última caricia and El libro azul can be found Here.

She has jus finished her third poetry book, El día en que dejamos la tierra, (Forthcoming) and is working on a few other, unpublished manuscripts (a book of short stories, a non fiction book and another poetry book) that still do not work at all. (That’s how it is, right? You keep on working. You keep on trying. You re-invent yourself. You never forget to live and create meaningful moments, while you can.)

Steadfast.

A formal version of this (and More! That is a promise) can be found here: A Narrative CV.